Amor Perfecto
“Mi madre fue la mujer más bella que jamás conocí.Todo lo que soy, se lo debo a mi madre. Atribuyo todos mis éxitos en esta vida a la enseñanza moral, intelectual y física que recibí de ella”
George Washington.
Si hay un amor que podamos llamar verdadero es el amor sincero de una madre, amor que a su vez es eterno e infinito. Ser madre implica seguir los pasos de aquellas maestras que han sido luz en el camino, que han sabido acompañar y dirigido a sus hijos, hasta el final.
Así mismo, cuando se contempla a la madre como el amor más perfecto y puro que hay sobre la faz de la tierra, se contempla al Creador de toda la raza humana, al ser trascendente que mira con bondad, misericordia y sabiduría a la mujer para hacerla instrumento y cocreadora de la especie humana. Con su amor traspasa el útero de esa mujer para dar hálito de vida y convertirla en fuente de vida.
Acá se experimenta a un Dios, que contempla la vida como algo sagrado. Él dispone el vientre de la mujer, la prepara para fecundar y albergar vida. Riega la semilla del amor perfecto, puro, dulce y tierno.
De modo similar, el amor de una madre hacia su hijo se compara al de Dios que es “compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad y leal”; es tolerante, no juzga, acompaña y comprende.
A esta mujer que Dios desde el principio eligió y dispuso para cumplir esta misión de ser “madre” mi admiración, respeto y gratitud por haber dicho sí desde el principio, por haber renunciado a su “ego” para empoderarse de su papel hasta tal punto de olvidarse de ella misma.
Rosa Liliana Restrepo Álvarez. Psicóloga especialista en cuidados paliativos
Abrazando el vínculo materno

“Quien tiene a su madre en el corazón brilla”
Bert Hellinger.
¡Todos venimos de una madre! y de ella tomamos todo. Tomamos la vida. Sin importar si te entregó en otros brazos o si te abandonó de pequeño, el vínculo materno tiene una representación sagrada en nuestra vida.
Este vínculo transciende y representa la fuerza vital que impulsa cada dimensión de nuestro ser. Abrazar el vínculo materno desde mi “yo adulto” me permite conectar y resignificar mi historia transgeneracional trazada por mi linaje femenino.
El amor fluye cuando hay orden, y desde allí se inicia un camino trazado desde el respeto y el agradecimiento, que permite avanzar hacia la absoluta y verdadera transparencia del amor.
Las dinámicas con la madre son infinitas, y cuando nos inclinamos en un acto de reverencia hacia ellas, sintonizamos con la vida y nuestro destino en ella.
El deseo de no ser madre

La necesidad maternal más que un patrón femenino, se contempla como un deseo inconsciente permeado por el deseo del otro y su imaginario social y cultural.
Hoy en día, afuera se abren nuevas dimensiones que cambian la versión del curso de la historia actual, en la que no se dibuja la maternidad como la principal respuesta a la evolución femenina.
Esta versión simplifica los estándares categorizados socialmente, y los vislumbra como una puerta que se abre a una realidad dispuesta que va más allá del deseo de procrear.
Cuando la mujer sintoniza con sus deseos y con las verdaderas vibraciones de su espíritu, conecta ciegamente con sus emociones, permitiéndole una absoluta autonomía sobre su destino y su descendencia.
El llamado instinto maternal trae consigo una serie de preguntas, sobre lo que quiero hacer y lo que debo hacer; y partiendo de esto, mi sentido de vida tendrá un significado trascendental en ella.
Madre después de los 40

Comprender que más allá del anhelo de ser madre, existe un significado que se entreteje con el nivel del inconsciente y por tanto del deseo.
Cumplir con el modelo ideal de la maternidad y los estándares sociales que la describen, ser madre luego de los 40 años no cumple con el formato ideal que se presume debe ser, para atender de una forma excelsa las funciones maternales que esta representa.
El término decisión no es muy afortunado; ya que, no siempre se tiene la opción de ejercer el rol materno en los tiempos deseados. Pero partiendo precisamente de este deseo se anteponen una serie de formatos, que en muchas ocasiones deben cumplirse para evitar una estigmatización y presión social.
Estos movimientos inéditos en la historia de la mujer y su evolución maternal, son desafíos que llaman a la reflexión, y al afán de conducir sus vidas sin seguir los mandatos o las creencias que la sociedad vende como correctos y perfectos.
La madre y su impacto en mi vida

En la pareja cuando no nos sentimos amados, se nos dificulta encontrar el amor en el otro.
Por otro lado en mi autoestima, uno de los legados mas representativos que encontramos en nuestra madre, es la forma en que ella se percibe, vemos como se ama y se respeta.
Si esto no lo encontramos; es posible que funciones como una polaridad, con una relación de apego de nuestra madre hacia nosotros o bien un rechazo e indiferencia.
Según la experiencia de protección y acompañamiento brindado por mamá, podemos cerrar nuestra capacidad de merecer, pues se verá reflejada en nuestra búsqueda incesante del afecto. No seremos merecedores de recibir o tendremos la necesidad desbordada de dar, para no ser invisibilizados. Negarse el abrazo materno es negarse al abrazo de la vida.
La doula ¿qué es?

Para muchas mujeres es un término desconocido, pero no poco importante si estás en embarazo o quieres estarlo.
Se le llama doula a la persona que brinda un acompañamiento no solo físico sino emocional durante todo el proceso que tiene una madre antes, durante y después de dar a luz.
Las doulas son generalmente mujeres informadas y actualizadas que no reemplazan ni al médico ni a la matrona, pero satisfacen según algunas investigaciones, los vacíos que las mujeres afrontan específicamente durante el parto.
Algunas de esas investigaciones, aunque limitadas, sustentan que el apoyo continuo de las doulas durante el parto podría estar relacionado con un menor uso de medicamentos para el alivio del dolor durante el trabajo de parto, una disminución de incidencia de cesáreas, y una reducción del tiempo en el trabajo de parto. En definitiva menos experiencias negativas de parto.
Esto le lleva a proponer métodos más suaves y sensibles de atender nacimientos como: bajar la luces y las voces, y poner el bebé piel a piel con su madre inmediatamente después de nacer, cortar el cordón umbilical después de unos minutos para permitir una transición paulatina de la respiración umbilical a la pulmonar, y ofrecer un masaje cariñoso o un baño caliente y relajante al recién nacido.
Sabemos que es un tema extenso que requiere de una investigación más profunda por parte de los nuevos padres para desvelar todos los beneficios para su bebé, y esta revista de psicología solo sirve como abrebocas.
Carta a mi primer hijo. 
Eres mi persona favorita del mundo. Esto es algo que no me vas a escuchar decir otra vez. No solo es injusto para tu papá ni para tu nueva hermanita, una vez que nazca.
Tú y solo tú, fuiste el responsable de abrir inmensamente mi corazón. Tú me enseñaste lo que el incondicional, incontrolable y salvaje amor te hace sentir. Tú lo cambiaste todo. Tú me hiciste mamá.
Y aunque ya no serás mi único hijo, siempre serás el primero. Tú siempre serás el primero que me hizo por primera vez dejar de pensar primero en mí. Eres la primer persona a la que le he dicho “te amo” másde de 15 veces en un solo día. Eres el primero a quien he sonado la nariz y he limpiado la papó; el primero que me ha hecho desear sufrir en lugar de verlo a él susfrir.
Contigo cometí todos los errores de mamá primeriza, te he usado de aprendizaje para hacer mejor trabajo con tus hermanos, eres mi hermoso conejillo de indias.
Tú eres el que no me deja sorprender cada día, tú eres el explorador intrépido que toma mi mano para llevarme hacia el futuro. Tú estás en mis sueños y en cada deseo que he pedido a las estrellas.
Así que cuando te sientas triste o fustrado porque no puedo ir a jugar contigo porque estoy amamantando a tu hermana; o cuando me pidas que te cargue y yo te diga que no, por estar cargándola a ella; o si sientes que contigo soy más dura y con ella más amorosa. Quédate seguro que hay más que suficiente espacio para los dos en mi corazón, debido al enorme espacio que se expande cada vez más y que tú lograste abrir en mí. Tú, tú y solo tú siempre serás mi primer amor.
