El concepto de amor propio o autovaloración depende básicamente de cómo cada uno de nosotros intuye, siente y percibe el mundo; también es la conexión que tenemos con nuestras emociones y sombras.
El amor propio o autoestima inicia desde nuestra concepción y durante la vida intrauterina, si fui deseado, fantaseado, anhelado.
Mi propio conocimiento es el único y el máximo tesoro que poseo. Cierto que es infinitamente pequeño y frágil ante el poder de las tinieblas, pero una luz al fin y al cabo. Mi propia luz.
Carl Jung
El lugar que ocupo en mi sistema familiar y la valoración que se tiene de mí en ella es importante; en sistema las características individuales de mi personalidad orientan mi posición en cómo me presento ante el mundo y lo que recibo de él.
¿Soy sensitivo, racional o emocional?
son preguntas importantes y que a menudo pasamos por alto, pero que básicamente cualifican mi resonancia con el otro. Es precisamente en ese viaje al encuentro de mi propia valoración, donde reconozco mi emocionalidad y cómo debe ser integrada en la forma de ver el mundo.
El amor propio y el autosabotaje

Existen actos que te bloquean o impiden generar acciones y cambios necesarios para alcanzar tus metas comúnmente conocidos como autosabotajes.
Esta voz cargada de autocriticas y pensamientos negativos, nos intenta convencer de que estamos “cómodos” y tranquilos y no es necesario movernos e ir a la acción. La presencia de autosabotajes es un claro indicio de que tu meta u objetivo entra en contradicción con algún plan almacenado en tu psiquis.
Y mientras, no integres tus objetivos y lo hagas consciente persistirá este bloqueo emocional. Una forma de hacerlo es estableciendo un plan de acción y empezar por pequeñas acciones; encuentra los recursos internos necesarios para lograr llegar a donde realmente quieres estar.
No olvides que los miedos se reflejan en nuestros problemas, y van tornando nuestra realidad difícl, con más tropiezos que aciertos.

Arteterapia descubriendo el amor propio

El arte es una especie de innata unidad que se apodera de un ser humano y lo convierte en su instrumento. El artista no es una persona dotada de libre albedrío que busca su propio beneficio, sino un arte que permite hacer realidad su propósito a través de él.
Carl Jung
El arte nos permite reflejarnos, transformarnos y afrontar sentimientos de forma creativa con imágenes cargadas de afectividad y empoderamiento. Reencontrarnos con el ser creativo que cada uno alberga en su interior, es la cita más maravillosa que cada uno puede darse.
Contagiar el espíritu y saborear los colores que penetran tus pupilas, es quizá la mejor catarsis que nuestra mente puede utilizar para sanar el alma.
La técnica de la arteterapia construye un paisaje donde solo tu interpretas la emoción, donde eres el actor creador de tu transformación y donde das vida a los deseos más intensos que aún no te permites ver.
Déjate llevar y disfrutar de una experiencia mágica no verbal, donde sus diferentes matices y colores te transportaran a un maravilloso encuentro.
El Secreto del amor propio

Para descubrir la clave de cómo amarnos, es ideal ponernos de frente y dar valor a lo que llamamos autoestima.
Partiendo de esto, se ha de comprender que la autoestima va en relación a lo que percibimos de nosotros, cómo nos valoramos o evaluamos; es decir la noción que tenemos de nuestra verdadera identidad.
Además, autoestima es tener claridad de lo que soy, lo que tengo, para lo que sirvo, que cosas positivas y negativas me abordan como persona.
La autoestima no se construye desde la visión que el otro tiene de mí; esta se construye desde las experiencias que se han ido entretejiendo a lo largo de la vida y que se han ido sanando.
Amarse a uno mismo implica un aprendizaje vital del ser humano, como puente para buscar la verdadera felicidad; para lograrlo la persona se ha de apoyar en los padres, ya que ellos son quienes han protagonizado los vínculos afectivos desde el momento en que nacemos.
Así mismo, la falta de autoestima lleva a la persona a tener como principio de vida el miedo, que impide el encuentro consigo mismo. Debemos enfrentarnos a nuestra propia verdad, buscar bordones que de una u otra manera generan en el ser sinsabores y ataduras que esclavizan.
Con base en esto, para sanar la autoestima es necesario no culpar, no juzgar; lo más importante es crear espacios de compasión para con nosotros mismos y aquellas personas que de una u otra forma fueron forjando o estropearon el amor propio.
Para finalizar, es fundamental que seamos maestros, que adoctrinemos y motivemos a las nuevas generaciones a que se comprometan con ellos mismos; expandamos el amor propio, ayudemos a convertir personas sanas emocionalmente, responsables, libres de toda atadura, sabios, conscientes y que brillen con luz propia.
El reto es descubrir que a lo largo de nuestra existencia hay maestros espirituales que llegan para enseñarnos a sanar nuestro niño interior. Ahuyentar aquellos fantasmas que nos impiden madurar y soltar es nuestra tarea.
Rosa Liliana Restrepo Álvarez
Psicóloga especialista en cuidados paliativos

