Las máscaras de la depresión

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Natalia con tan solo 25 años está bajo las máscaras de la depresión; ella es diagnosticada con trastornos depresivos; cuando se lo cuenta a su mejor amiga, que es su hermana, piensa que es una broma más.

Es difícil de creer que Natalie, que SIEMPRE ha sido el alma de las fiestas y de las reuniones sociales sea depresiva. Este caso es una prueba más que el mundo entero está lleno de máscaras y en ocasiones alrededor de nosotros hay muchas personas deprimidas, pero lo ocultan detrás de aquellas sonrisas y bromas.

Esta depresión es llamada atípica o comúnmente conocida como la depresión de la sonrisa; se desarrolla a más temprana edad que los otros trastornos depresivos comunes.

La sintomatologías de este trastorno son la hiperfagia, que trata el aumento del apetito y la hipersomnia, el trastorno donde la persona duerme más de lo normal.

Estas personas en su día a día no demuestran tristeza pues responden muy bien a pensamientos, creencias y estímulos  “positivos”.

Sin embargo, hay momentos en la vida unos más largos que otros dependiendo de las emociones, en los que suelen ser muy sensibles a las críticas y al rechazo; llegan incluso a perturbar sus relaciones sociales, laborales y amorosas.

En muchas ocasiones nos hemos encontrado en la vida con personas muy sonrientes y eso nos tranquiliza y nos da una paz interior, pues pensamos que aquella persona es alegre, dinámica, extrovertida.

Nos creemos la idea que en su mundo todo es feliz e irradia placer y gozo; sin embargo, esa sonrisa en muchas ocasiones llega a ser una conducta engañosa debido a que en nuestra sociedad hay muchos mitos sobre la depresión. Es la máscara de la depresión.

Muchas veces, se piensa que este trastorno se asocia siempre a la tristeza, a la melancolía y a la angustia. La imagen típica de alguien que luce extremadamente triste. Por esta razón, se debe tener en cuenta que muchas de las personas que padecen esta depresión sacan fuerzas de donde no tienen para sonreír e incluso hacer reír a los demás.

Se levantan cada día diciendo “estoy bien” para así tranquilizar a sus familiares y amigos que la rodean, viviendo con ese fantasma llamado depresión.

De hecho, reprimen por mucho tiempo todos aquellos sentimientos, emociones, pensamientos y creencias negativas, llegando a crear una esfera tóxica que con el tiempo estalla; es el suicidio producto de un bajón intempestivo en la persona.

las máscaras de la depresión

“Sin duda una sonrisa puede servir para ocultar los sentimientos con una máscara, pero es mejor quitarla y reparar el daño”

No ignoremos más la depresión y las consecuencias que con ella vienen; empecemos a aprender, a escuchar y a hablar con aquellas personas que lo necesitan, que están afectados por alguna circunstancia o situación.

Seamos más comprensivos y lo más importante, dejar de criticar los problemas de los demás; lo que para ti es algo pequeño para esa persona puede significar mucho en su vida. Ya que “la depresión es un camino espinoso y nadie debería recorrerlo solo” (Forgue).

                                                                                   

Liliana Angarita Rojas – Psicóloga

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