El sexo en hombres y mujeres desde la mirada del judeocristianismo, ha tenido una mayor aceptación para el hombre. El hombre se ha permitido tener acceso a las meretrices y a su esposa para satisfacerse con una u otra sin ser mal visto.
Por otro lado, el concepto de esposa desde el judeocristianismo tiene un carácter utilitario, concebida solo para procrear, privándola del goce del sexo; incluso se llegó a pensar que el hombre tenía una mayor necesidad de este placer que la mujer.
Así mismo, la virginidad ha estado vinculada al modelo de patriarcado, ya que, la mujer estaba ignorada desde el deseo. Desde el modelo patriarcal, la mujer es para la procreación.
Por esta razón, nacen como reivindicación los grupos feministas, los cuales han luchado para que la mujer sea visibilizada. Paralelo a estos movimientos aparecen los anticonceptivos y las mujeres se comienzan a cuestionar si realmente desean la maternidad o no.
Ya en el siglo XX hay cierto poder de decisión, sin embargo, existen violaciones y abusos sexuales y solo en este siglo la sexualidad es reconocida como un derecho. Actualmente, se ha manifestado masivamente cómo la historia le ha dado un lugar privilegiado al hombre en la sexo.
Finalmente entendemos que el sexo tiene unas funciones reproductivas, que son las que evocan al placer, el éxtasis y el orgasmo; también, unas comunicacionales que permiten mediante el olor, el sonido, el tacto y la vista el disfrute de los sentidos.
El sexo está basada en componentes como:
Sexo: toca con lo biológico.
Género: es la construcción cultural; desde aquí se asume la sexualidad desde unos estereotipos culturales.
Genitalidad: corresponde al coito sexual.
Erotismo: desear, atraer, seducir.
Sensualidad: capaz de provocar a través de los sentidos.
¿Cómo reactivar el sexo en hombres y mujeres?

Con el paso del tiempo es normal que aparezca la monotonía, el cansancio del día a día hasta llegar a la frustración en la relación de pareja. Desaparecen las motivaciones que surgían en la genitalidad y la relación sexual entra en una crisis.
Erróneamente pensamos que el otro, nuestra pareja, debe intuir todo lo que queremos y necesitamos a nivel genital y por esto la comunicación toma una vía cerrada; y por motivo de estos supuestos se termina por destruir la libido y la energía sexual.
Para reactivarlos, es necesario escuchar como pareja, mejorar la comunicación, la cual nos permite estimular el muro construido por la monotonía. La combinación entre imaginación, aventura, misterio, sorpresa y espontaneidad podrían generar nuevas chispas en la relación de pareja.
En la crisis del deseo es frecuente una crisis en la imaginación.
¿Alguna vez has pensado en penetrar a un hombre?

¿Es posible penetrar a un hombre? ¿Solo los hombres penetran? ¿Cómo ver la relación genital de diferente manera? ¿Qué prejuicios atan a las mujeres?
La cultura nos ha enseñado que el hombre debe tener las riendas de la relación genital y que está encargado de proponer el acto sexual; pero realmente, a los hombres también les gusta sentirse deseados y les gusta ser «penetrados» por una mujer.
La clave siempre será el equilibrio en la energía sexual en donde a veces pueda ser el hombre «penetrado» y otras veces la mujer. Algunas claves para «penetrar» a un hombre: una mujer puede ser muy excitante llevando las riendas del acto sexual.
Mujer puedes ir más allá de los prejuicios culturales. Siéntete bien con tu cuerpo y disfruta de él, muéstrale a tu pareja como el acto sexual puede ser controlado por ti y disfrutar de nuevas sensaciones.
El orgasmo en el sexo en hombres y mujeres

El orgasmo es uno de los placeres más arcaicos del ser humano; compromete nuestras emociones, sentimientos y sensaciones.
La eyaculación en el hombre desencadena una etapa rítmica e involuntaria del piso pélvico; en la mujer, se acompaña de la contracción perivaginal, aumento del ritmo cardiaco, respiratorio, presión arterial y el tono muscular.
Cabe resaltar que para tener un orgasmo placentero y saludable es indispensable una salud emocional sana, pues de lo contrario, aparecerán algunas disfunciones sexuales; estas llegan a formar parte dentro de una relación de pareja alterando la fase genital, primordialmente bloqueando el orgasmo.
Te has preguntado ¿qué es una discusión genital? esta es una dificultad en la respuesta del deseo, la exitación, el orgasmo o la resolución.
Disfunciones en el sexo de las mujeres
Anorgasmia femenina: bloqueo del orgasmo, pero no de la exitación. Es de origen psicológico y se da por traumas de abuso sexual, poca educación sexual o problemas de concentración.
Anafrodisia: es la ausencia del deseo, se da por una negación del deseo, miedo al rechazo o dificultad para manifestar el deseo.
Dispareunia femenina: coito doloroso, irritación vaginal o dolor profundo. Se puede dar por enfermedades o falta de excitación, tensión o sequedad por miedo a la penetración o al rechazo a la pareja por una razón consciente o inconsciente como por ejemplo una infidelidad.
Vaginismo: espasmo involuntario de los músculos vaginales, que provoca gran dolor en la penetración; este puede ser causado por un trauma de abuso sexual que ocasiona el síntoma del espasmo.
Disfunciones en el sexo de los hombres
Eyaculación precoz: incapacidad de ejercer un control voluntario sobre la eyaculación, llegando esta antes de lo deseado. Esta situación está acompañada de ansiedad, miedo, temor al rechazo o miedo al fracaso.
Impotencia: dificultad para mantener la erección; se da por exceso de trabajo, actividades excesivas, agotamiento psicológico por una situación particular de mucha carga emocional.
Eyaculación retardada: Excesivo control involuntario de la eyaculación, generando sentimientos de culpabilidad, temor al embarazo o por problemas económicos.
Anorgasmia masculina: inhibición del deseo sexual. Se puede dar en familias donde el sexo es prejuicio y no es aceptado de forma natural, creando dificultades para vivirlo en su máxima expresión.
Dispareunia masculina: dolor durante la eyaculación. Puede ser por la irritabilidad, ansiedad, discusiones constantes con la pareja.
¡Cultiva tus sentidos y mejora tu sexualidad con la terapia!
El sexo en hombres y mujeres del mismo sexo

«el amor es del alma y no de los cuerpos»
La homosexualidad vive su mundo genital de igual forma que una relación heterosexual; este vínculo entre dos personas del mismo sexo trasmite amor, placer, goce e imaginación a través de los sentidos de forma natural.
Y aunque, estas relaciones siempre han estado en las diferentes culturas de la historia, en algunas aceptadas y en otras cruelmente reprimidas, vivimos en un momento de cambio debido a los reclamos de esta población para cesar la discriminación y promover la aceptación.

