La educación en el hogar es muy importante para fortalecer la salud mental y también, para enseñar a tus hijos el arte de vivir, que puede ser considera como tal, un arte, que requiere mucho esfuerzo y dedicación para dejar una buena semilla en la sociedad.
- No le dé a su hijo todo lo que pida. De lo contrario, su hijo crecerá pensando que tiene derecho a obtener todo lo que desea.
- No se ría cuando su hijo diga malas palabras. De esta manera, su hijo crecerá pensando que el vocabulario soez divierte a la gente y se esforzará por incrementar su repertorio de malas palabras.
- Jamás imponga en su hijo alguna religión. Deje que cuando sea adulto él decida. Oriéntelo en el área espiritual a no juzgar, a amar a los demás, a ponerse en los zapatos del otro y a tender la mano a quien lo necesita.
- Discipline a su hijo por su mal comportamiento, para que él comprenda que, en la sociedad existen una reglas importantes por cumplir.
- Cuando usted recoge todo lo que su hijo desordena, su hijo crecerá creyendo que otros deben hacerse cargo de sus responsabilidades.
- Al permitir que su niño vea cualquier tipo programa de televisión, él no tendrá la edad suficiente para incorporar ciertas imágenes en su psiquis, y esto podría abusar su consciencia, desestabilizándolo.
- No tenga discusiones delante de sus hijos. Esto generará alianzas de los hijos hacia sus padres, y sus hijos no podrán mirar hacia su propia vida, por estar intentando salvaguardar la relación de sus padres.
- No dé a su hijo todo el dinero que pida. De esta forma, su hijo crecerá pensando que obtener dinero es fácil y no dudará en robar para conseguirlo.
- Enséñele a su hijo a amar la naturaleza y los animales, así le mostrara el valor de la vida y el respeto por todos los seres vivos (amor propio).
Las cuatro estaciones. Enseñar el arte de vivir

Había un hombre que tenía cuatro hijos y les quiso dar una lección durante las cuatro estaciones, pero más que una lección les quiso enseñar a sus hijos el arte de vivir. Él buscaba, que ellos aprendieran a no juzgar las cosas tan rápidamente; entonces los envió a cada uno por turnos a visitar un peral que estaba a una gran distancia.
El primer hijo fue en el invierno, el segundo en primavera, el tercero en verano y el hijo más joven en el otoño.
Cuando todos ellos habían ido y regresado su padre los llamó y estando juntos les pidió que describieran lo que habían visto:
El primer hijo mencionó, que el árbol era horrible, doblado y retorcido.
El segundo hijo dijo que no, que estaba cubierto con brotes verdes y lleno de promesas.
El tercer hijo no estuvo de acuerdo, él dijo que estaba cargado de flores, que tenía aroma muy dulce y se veía muy hermoso; era la cosa más llena de gracia que jamás había visto.
El último hijo refutó a todos los demás, él dijo que estaba maduro y marchitándose de tanto fruto, lleno de vida y satisfacción.
Entonces el hombre les explicó a sus hijos, que todos tenían la razón, porque ellos solo habían visto una de las estaciones de la vida del árbol (fechas de las estaciones). Él les dijo a todos que no deben de juzgar a un árbol o a una persona, por solo ver una de sus temporadas, y que la esencia de lo que son, el placer, regocijo y amor que viene con la vida puede ser solo medida al final cuando todas las estaciones han pasado.
Si tú te das por vencido en el invierno,
habrás perdido la promesa de la primavera,
la belleza del verano, y la satisfacción del otoño.

